domingo, diciembre 10, 2006

El pelón de cadena

Alfonso Muñóz era el nuevo candidato del pueblo: Caucásico, de contextura gruesa, 54 años, con una sonrisa realmente impactante: sabía convencer con su carisma aunque era un patán en el fondo. Sabía que abrazar a un niño enfermo y darle la mano a un hombre que vivía entre la basura podía significar la diferencia en las encuestas.

Esa tarde iba a promocionar su campaña con una marcha que terminaría con un meeting en la avenida Victoria. Lo hacía más que nada para distraer al público de su aventura con aquella actriz. Fue el gran pelón de cadena: lo pillaron saliendo de un famoso hotel de Caracas a las tres de la mañana. Movió sus influencias tratando de ocultar el incidente pero no fue suficiente. Fue por eso que sus asesores de campaña le recomendaron que hiciera una marcha/meeting para desviar la atención de su affair.

La marcha había comenzado y la gente se amontonaba para ver al candidato. Las calles estaban apelmazadas de curiosos y partidarios de Alfonso que cantaban con alegría el himno del partido. Todos estaban contentos aún cuando hacía calor y llovía. Había música y bebida por todas partes: era toda una rumba.

Ya se acercaba el meeting, y se respiraba alegría en el aire. Elsa, sin embargo, estaba furiosa y se lo hizo notar a Alfonso:

- ¿Tú crees que la gente es pendeja? ¡Nadie se ha olvidado de lo que hiciste!

- ¡Claro que la gente es pendeja! –le respondió Alfonso- ¿Tú crees que si alguien tuviese dos dedos de frente en este país, estaríamos como estamos? ¡No joda! ¡Si aquí lo que sobran son pendejos! ¿Tú crees que a mí me importa un coño la gente pobre? ¡Yo lo que quiero es agarrar el coroto pa’ llenarme los bolsillos como cualquier tipo inteligente en esta vaina! ¡Esto se lo llevó quien lo trajo!

Así, Alfonso salió a hablar con su mejor sonrisa, pero la gente estaba furiosa: Elsa había llevado un micrófono escondido y todos habían escuchado lo que dijo. Empezaron a destruirlo todo y a apedrear al candidato. Alfonso cayó después de recibir una pedrada en la frente. Lo llevaron al hospital, pero murió al darse cuenta de que el “coroto” se le había escapado de las manos. Y todo esto fue por un simple pelón de cadena…