Los Santos...
- ¡Dale chola, marico! ¡Acelera, coño! -dijo Bernie mientras batía la puerta del carro y me apuraba para que salieramos de ahí.
La noche apenas había comenzado y teníamos más de medio tanque todavía, pero ni nos imaginabamos que iba a pasar después...
Hola, mi nombre es Cirilo; Cirilo Molina. Soy estudiante universitario, tengo 18 años y voy a ser el futuro empresario de mi país...Sí, claro.
Soy un muchacho bastante normal; de hecho, a veces soy demasiado normal: mido 1,75 (la estatura promedio de la gente normal), soy caucásico, de padres católicos que me pusieron el nombre de Cirilo en honor al santo del día de mi nacimiento por una promesa. No soy ni muy gordo ni muy flaco (lo normal), he hecho cosas como todo el mundo de mi edad (la primera vez que fumé un porro fue a los 16, cuando estaba aun en el colegio; ah, y perdí la virginidad ese mismo día, ¿qué tal?), en fin, todo normal.
Mi mejor amigo se llama Bernardo (lo llamamos "Bernie" de cariño), y tiene la misma edad que yo y es básicamente muy parecido a mi en cuanto a experiencias y todo lo demás (de hecho, la primera vez que fumé fue con él, y los dos le dimos a la misma tipa... sí, al mismo tiempo...), incluso le pusieron nombre de santo a él también para pagar una promesa... (¿por qué los hijos deberían pagar las promesas que sus padres hacen?) lo conozco desde que eramos muy chicos y jugabamos videojuegos y montabamos patineta, etc.
Desde hace algún tiempo, a los dos nos gusta salir a la calle a hacer... "travesuras" (por no decir vandalismo, ya que de verdad suena muy feo). ¿A qué me refiero con travesuras? bueno, hay una larga lista de cosas... por ejemplo, imaginate que vas caminando muy tranquilo en la noche por las mercedes muy arregladito para ir a una discoteca de lo más tranquilo a bailar y a consumir Coca (Cola) con unas jevitas tal; entonces aparecemos Bernie y yo en un carro sin placas (un Volkswagen rojo, para ser más exactos) y ¡splash! ¡estás todo mojado y sucio gracias a nosotros dos!
Si estás una madrugada esperando un taxi en una parada y de repente te pegan una lata de cerveza en el pecho,¡saludanos! ¡somos nosotros!
Si notas que alguien rompió una parada de autobus o se llevó los conos que estaban en una calle o que se llevaron unas señales de tránsito, pues, lo más seguro es que en estos momentos están adornando una de nuestras habitaciones...
Si ves a unos panas cayendole a coñazos a unos lateros o a unos transfor o a unos maricos o a unos choros... coño corre, esos definitivamente no somos nosotros porque hace tiempo que dejamos de hacer eso por una caga que nos echamos en una de esas "travesuras".
Ahora bien, como iba diciendo desde el principio, Bernie y yo estabamos montados en el carro escapando de un tipo que nos perseguía por una mariquera... ¡nada más por que le prendimos fuego al negocio del papá nos quería matar! ¡si eso se lo paga el seguro y fue porque el viejo le había tumbado unos reales a Bernie y ese peo no se iba a quedar así!
Ya ibamos por guarenas cuando me di cuenta de que la parte de atrás del carro (un volkswagen del 78, a mucha honra) estaba echando humo: ¡el carro se nos estaba quemando por un rollo eléctrico! Nos paramos un pelo para ver que era y claro, el tipo que pensamos que habiamos perdido, nos alcanzó...
El carajo era un peazo e' malandro chimbo, parecía sacado de película de principio de los ochentas; de unos treinta años, usaba una camisa con bacterias, unos jeans tubito y zapatos negros tipo mocasín, el detalle final que acompañaba el clásico diente de oro (cliché típico de los malandros desde Pedro Navaja) era su corte de pelo al estilo de "Pedro el escamoso" (por favor, viejo...).
- Ahora sí se jodieron de verda -nos dijo el hijo del viejo- los voy a detonar aquí y ya, par de becerros...
Nos llevó a un monte con el revólver 22 que tenía en la mano, y nos hizo arrodillarnos uno al lado del otro. Bernie trató de razonar con la imitación de malandro que estaba a punto de dejarnos un hueco en el cogote a cada uno (aunque es bien sabido que el hombre con la pistola, al igual que el cliente en los negocios, siempre tiene la razón), pero lo único que recibió fue una patada en un costado y un par de cachazos.
Mientras estaba arrodillado al lado de Bernie, con el cañón en la nuca, me preguntaba cómo habría sido mi vida si yo hubiese actuado diferente... y también me preguntaba si después de que la pistola fuese accionada, mi alma se iría al cielo , al infierno, o simplemente se mezclaría con el humo de la polvora y se fundiría con el anima del arma asesina...
Carlos pidió por su vida, pero yo no; sentía que quizá de algún modo era mejor así, que de todos modos con la vida que llevaba tendría que pasar tarde o temprano. Quería dejar de ser común, quería dejar de ser normal y por eso me metía en tantos rollos... no quería ser salvado ni escuchado ni nada de esa paja patética de la que habla la gente normal, quería ser diferente, quería ser yo... por eso tantas "travesuras".
El pseudo matón ya estaba listo para disparar. Los minutos habían pasado como siglos mientras el hijo de puta nos veía angustiados y las gotas de sudor corrian como los carros que nos perseguían cuando hacíamos una "travesura"... no sé que expresión tenía en el rostro, supongo que era de preocupación o de tragedia por que, ¡hey! ¿qué cara se supone que uno debe poner cuando sabe que va a morir no haciendo algo divertido o de riesgo sino por un piche pedacito de plomo?
¡Bang!... El bichín al fin disparo, yo había cerrado los ojos para no ver nada y sentí como a mi lado un cuerpo se desplomaba haciendo un ruido seco. Pensé en Carlos de inmediato y no quise abrir los ojos para verlo muerto a mi lado porque no quería que fuese la última imagen grabada en mi cerebro, pero me armé de valor y los abrí... ¿cómo? ¡el que estaba muerto a mi lado era el malandro! ¡tenía en la mano el arma con un hueco en la parte de atrás!
Al parecer el muy bruto NUNCA lo había limpiado y las detonaciones, los residuos y hasta el mismo polvo se fueron acumulando, lo que causó que la presión fuera demasiada y el revólver explotara como un cartucho de dinamita o una granada fragmentaria (de hecho, la reacción fue mucho más parecida a la de esta última). Claro, la explosión producida disparó varias esquirlas hacia atrás, y una de ellas fue a dar a la frente de nuestro pobre macaco amigo, quien ni se enteró de su propia muerte sino hasta que se encontró frente a Minos (porque frente a San Pedro ni de vaina)... Esa vez nos salvamos.
Reparamos el carro y nos fuimos. El viejo del malandro chimbo se enteró después en las noticias de lo que había pasado con su hijito querido y estudioso (porque todos los malandros resultan ser muchachos buenos y estudiosos cuando los encuentran muertos), lo que le provocó un accidente cerebro vascular o "ACV" y lo dejo vegetal...
Nosotros seguimos haciendo "travesuras" por ahí, y gracias a dios siempre hemos tenido suerte. Así que si vas por la calle en la noche, y ves un volkswagen rojo del setenta y ocho sin placas, saludanos, quizá no te hagamos nada porque somos unos "santos"...

1 Comments:
it was a total bucetation!
Publicar un comentario
<< Home