martes, junio 12, 2007

El retiro del príncipe azul


El príncipe azul se retiró por que sentía que ya no debía seguir trabajando. Estaba muy decepcionado del mundo de fantasía después de que su "fiel" escudero lo dejo para formar parte de un sindicato. Lo había querido como a un hijo, pero el dinero siempre es un problema, aún en el mundo de fantasía...

Vendió su armadura, que ya no era limpia y reluciente ni azul; ahora era sucia y desgastada, y su color era parecido al del orín teñido con sangre. No le dieron mucho, sino lo suficiente para montar una modesta taberna en las afueras de un pueblo.

Recordaba sus años de juventud, en los que siempre salía a buscar alguna princesa que defender y a la cual enamorar. Sus brillantes cabellos rubios habían sido reemplazados por una calva llena de verrugas y manchas de llevar tanto sol y de tanto luchar. Donde antes estaban sus poderosos músculos abdominales ahora yacía una barriga semejante a la de un puerco; y la piel de aquellos poderosos y devastadores brazos que más de una vez blandieron una espada guerrera para apoyar la justicia ahora estaba colgando como una bandera blanca en señal de rendición.

Ya no podía dormir por las noches, pues temía que los monstruos que había perseguido y aniquilado en el pasado lo cazaran en sus sueños. Temía encontrarse en sus pesadillas con aquella que había sido su princesa y su amor más grande y que ahora se había convertido en su fantasma más terrible y el que más angustias y pesares causaba a su corazón ya derrotado...


Había abandonado toda esperanza, toda ilusión de vivir y todo deseo de soñar. Era una cáscara seca, sin vida. El tiempo se le escapaba de las manos, le huía a los minutos y a los segundos que cada vez lo hacían más viejo y débil. El príncipe azul ya no era azul, ni era príncipe: había renunciado a todo...


El amor te hace fuerte, pero también puede hacerte el ser más débil. Y según escuché una vez, sólo despúes de perderlo todo es que eres realmente libre de hacer lo que quieres... aunque también puede ser que después de perderlo todo, te vuelvas esclavo de los recuerdos y del dolor. Adiós, príncipe azul; adiós y hasta siempre...